1 de febrero de 2009

El hombre k no podia dejar de masturbarse

Cuando Octubre cayó sobre sus ojos
se agotaron los días de verme en remojos
Caminaba entre islas sin puerto seguro
como ciegos ke miran de reojo al futuro

Ke nadie me apague la luz, para poder ver sus ojos
Ke nadie me apague la luz, para poder ver la luz de su luz
y la luz de su luz de esa su luz

Soñaré ke sueñas un sueño indiscreto , ke despierta en secreto en un pueblo remoto
Kon el pliegue de invierno ke viene de costado
kon el miedo agazapado y kon el santo en alboroto

Ke nadie me apague la luz, para poder ver sus ojos
Ke nadie me apague esa luz, para poder ver la luz de su luz
y la luz de su luz de esa su luz

Kiero estar en todas, embriagarte a solas
kiero enterarme de tus pasos, incluso de akellos ke no son exaktos
Kiero violentarte, y cada noche explorarte
y ser el único perro ke te ladre, ke te muerda y ke logre atraparte.

Desearé ke tu viento no traiga un reposo (ni uno solo)
controlarte deseo, soy un viejo celoso (mañoso, morboso)
Y es por eso ke kiero -a veces- amarrarte (anudarte...)
y es kontigo ke kiero hasta el fin masturbarme.

Ke nadie me apague la luz, para poder ver sus ojos (¡y todo lo demás!)
Ke nadie me apague esa luz, para poder ver la luz de su luz
y la luz de su luz de esa su luz.

Cuando mis ojos cayeron en esos... tus ojos


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